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Comentario a "Juego de cuatro estaciones"

 Por Agustín Letelier

 “Juego de Cuatro Estaciones”, adaptación teatral de un cuento de igual nombre de la escritora chilena Lilian Elphick, es uno de los buenos logros de esta temporada.

En “Juego de cuatro estaciones”, la Compañía Hijos de la China, dirigida por  Natalia Bronfman, presenta una situación nada inusual, dos hermanas, niñas aún, han quedado solas porque la madre alcohólica se fue y el padre, basto y brutal, también las dejó. Es el tema de las familias destruidas, en las que los hijos abandonados tienen que arreglárselas como puedan. En este caso, con agravantes un tanto melodramáticos: la hermana menor tiene cierto grado de retraso, el padre abusaba de ella y la hermana mayor obtiene algo de dinero en las noches cuando la niña duerme. Un problema social presentado con cuidada plasticidad y en el que las palabras y las acciones no son explícitas.

 En la obra se crea el espacio de encierro en que viven las dos hermanas al instalar, en el centro del escenario, una especie de glorieta de cuidado diseño. Es un hexágono metálico cerrado con vidrios, dentro del cual están Ana y Fabiola. Ana ha decidido que su hermana menor no salga de ese lugar porque el mundo externo es peligroso. Fabiola, no se entera mucho de nada, espera que su padre venga a buscarla para salir a pasear. Recibe cartas de un enamorado  (las escribe su hermana) y quiere saber si es bonita o no, para lo cual se saca la ropa ante un espejo, que estaría donde está el público. Ana, la mayor ha tenido que asumir la responsabilidad de cuidar a su hermana enferma y salir adelante. Evitará que el padre vuelva a acercarse y ha inventado un juego de cartas, que llama “Las cuatro estaciones”, para pasar el tiempo en este refugio al que apenas llega la agitación de la calle. El único instante en que ella se distiende es cuando toma un baño en una tina muy baja y desde allí conversa con Fabiola. Sin estridencias ni pretensiones, más bien con un tono poético y con énfasis en los juegos de plasticidad teatral, en los que discretas desnudeces tienen su parte,  la obra nos deja con una opresiva sensación.

Consuelo Zamorano como la hermana mayor, Ana, y Daniela Espinosa como la menor, Fabiola, interactúan con naturalidad. La iluminación crea espacios sugerentes y el juego de las cuatro estaciones permite crear imágenes poéticas.

***

Agustín Letelier. Profesor de Literatura en el Instituto de Letras y en el Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Católica. Crítico Teatral.

*

FICHA ARTÍSTICA:

Autora: Lilian Elphick.

Adaptación y Dirección: Natalia Bronfman Elphick

Elenco: Daniela Espinosa – Consuelo Zamorano C.

Diseño Teatral: Gonzalo Velozo.

Diseño Gráfico: Daniela Jofré – Diego Valenzuela.

Creación y realización musical: Cristóbal Carvajal.

Creación y realización audiovisual: Cristián Marambio.

Producción General: Daniel Cartagena.

Más info: www.loshijosdelachina.cl

*Crítica realizada en la primera temporada de la obra, que fue presentada en teatro SIDARTE del 13 de noviembre al 6 de Diciembre del 2014.

 

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Equipo editorial

Diego Muñoz V.
Alejandra Basualto
Lilian Elphick
Miguel de Loyola
Gonzalo Robles

Colaboradores:

Edmundo Moure
Juan Mihovilovich
Ramiro Rivas R.
Gabriel Canihuante
Sonia Cienfuegos

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